EL CAMINO HACIA LA AUTÉNTICA FELICIDAD.


En la vida hay algo que todos buscamos continuamente porque nos hace sentir completos y realizados, disipando todos nuestros malos momentos, incomodidades y sufrimiento; en nuestra lengua ese algo se denomina "FELICIDAD".

Para dar respuesta a esta legítima necesidad, la mayoría de las veces elegimos -sin saberlo- el camino hacia la "felicidad aparente" -efímera, transitoria- cuando lo que en realidad estamos buscando es el camino hacia una "felicidad real y perdurable".

Para descubrir y mantener la auténtica felicidad hay un secreto. El secreto consiste en "saber estar con uno mismo".

Pero para "saber", primero hay que "aprender"; y aprender requiere a su vez recibir las enseñanzas apropiadas en el sentido al que nos referimos. Desafortunadamente, el modo de vida occidental habitualmente impide llevar a cabo este aprendizaje.

Sin embargo -y felizmente-, existe un camino para acercarnos a la felicidad real- que consiste en tomar contacto y asimilar las Nobles Enseñanzas provenientes de Oriente.

El Conocimiento Supremo -la Noble Sabiduría- es una manifestación muy poderosa para romper el círculo vicioso en el que suele funcionar nuestra mente y convertirlo a su vez en un círculo virtuoso.

El conjunto de Principios ordenadores fundamentales y las prácticas que se emplean para serenar la mente, posibilitan recuperar el dominio de uno mismo frente al mundo y retomar el control de nuestra vida, para ocupar el lugar que nos corresponde.

En tal sentido, hablamos de Espiritualidad como aquel Conocimiento primordial y necesario para alcanzar la Unidad y estar en paz con nosotros mismos-; por eso es posible afirmar que "sin espiritualidad, la vida está decididamente incompleta".

Como resultado de esta Unidad, la serenidad, la seguridad y la fortaleza interior acompañan la aparición de un estado de "felicidad sin motivo aparente", pudiendo permanecer entonces centrados y en equilibrio (con paz mental). Por ello resulta oportuno recordar aquí aquella enseñanza que nos dice: "La paz es la forma más elevada de felicidad".

Un camino para transitar.

Especialmente en las etapas o momentos de cambio personal, se agudiza aquella necesidad siempre latente de "querer entender la vida". Y esta necesidad no es algo caprichoso sino que justamente existe porque intuimos que la Vida puede ser entendida, así como también es posible el conocimiento de uno mismo (finalidad esencial del Homo Sapiens Sapiens). En esto consiste precisamente alcanzar Sabiduría.

La Sabiduría es un bien que no tiene precio. Su trascendente valor intrínseco está mucho más allá de cualquier logro que nuestro "yo" terrenal (mundano) pueda alcanzar durante nuestra vida, ya sea posesiones, colecciones, riquezas, posicionamiento social, poder, fama, viajes, trofeos, homenajes, amores, etc. Sin la cuota de Sabiduría que nuestro Yo Verdadero (interior) reclama, nunca nos sentiremos satisfechos por completo (es decir, en paz con nosotros mismos).

La Espiritualidad que cultiva la Sabiduría nos permite apreciar y gozar mucho mejor de nuestros logros terrenales y ajustar más convenientemente (más sanamente) nuestra relación con ellos. Asimismo, el costo de este aprendizaje puede resultar ínfimo (y hasta insignificante) en comparación con otro tipo de erogaciones que podrían considerarse como  superfluas e inconducentes a los incontables beneficios que trae la Sabiduría.

Recordemos una vez más: "La Paz es la forma más elevada de Felicidad".